jueves, 27 de junio de 2019

PRESENTACIÓN DE LA REVISTA CRISIS #15 EN EL TEATRO DE LA ESTACIÓN

Portada de Crisis por Silvia Castell



El pasado 13 de junio se presentó la nueva edición #15 de la Revista Crisis. El lugar elegido fue el Teatro de la Estación. cuyos propietarios, Fernando y Cristina ejercieron de anfitriones. Cristina Yañez, directora del teatro se mostró encantada de que hubiéramos aceptado su invitación y agradeció la presencia del público que llenaba el aforo.
El subdirector de Crisis, Eugenio Mateo, abrió el acto con un repaso al sumario. Fernando Morlanes, el director, habló de algunas secciones y del II Premio Crisis para estudiantes. Las actrices, Cristina Yañez, Teresa Abril y Maria José Moreno, recitaron varios poemas de Ana María Navales, a la que con motivo del 10º aniversario de su muerte, la revista  rinde homenaje. Una de las más prestigiosas estudiosas  de Ana María, Isabel Carabantes, profundizó en su figura. El artista y colaborador de Crisis, Carmelo Méndiz hizo entrega a Juan Dominguez Lasierra, su viudo, un retrato de la escritora desaparecida, por gentileza de Erial Ediciones

Al finalizar el acto, miembros y amigos de Crisis se reunieron en una cena de confraternidad en el restaurante Casa Emilio.

Bienvenida esta nueva entrega de una publicación que se ha ganado su puesto entre las revistas especializadas en crítica cultural




Eugenio Mateo, Cristina Yañez y Fernando Morlanes


Carmelo Méndiz y su obra de Ana Mª Navales, con Juan Dominguez Lasierra



Maria José Moreno

Con Teresa Abril

Isabel Carabantes





Mateo recitando un poema de Fernando Ainsa




El equipo de Crisis cenando en CASA EMILIO




Fotos Victor Herráiz


TRISTOBERFEST, LA FERIA DE LA CERVEZA DE TRISTE


Por su nombre, la pequeña localidad de la Hoya de Huesca llamada TRISTE, podría parecer un lugar donde no hubiera alegría. Nada más lejos de la realidad.
En primer lugar, su ubicación junto al pantano de La Peña, es ideal para los que quieren calma. En segundo, Triste sea posiblemente uno de los pueblos más divertidos de Aragón. La excusa para la fiesta no les hace falta a sus pobladores. A lo largo del año son muchas las veces que desde mi refugio de Aroa me llegan nítidos los acordes de la música. Solamente necesito recorrer un par de kilómetros para sentirme incluido en la celebración de turno.
En el mes de Junio, ya son varias las ediciones de una simpática réplica a las fiestas de la cerveza de las ciudades alemanas: la TRISTOBERFEST. Medio pueblo se disfraza de bávaro y todos dan buena cuenta de salchichas y varias clases de cerveza, como su esto fuera Munich. La música es elemento esencial y los D.J. hacen bailar a los que se dejan.
En definitiva, juerga y cerveza para todos los públicos.
En este verano, varias celebraciones más ocuparán a los tristinos.
Menos mal que saben reírse del nombre.





Iglesia románica de Triste  S XIII





FOZ DE SALINAS, PREPIRINEO ESPECTACULAR


La ruta que parte de Villalangua, un recóndito rincón al pie de la Sierra de Santo Domingo, para llegar cruzando la Foz de Salinas hasta al pueblo abandonado de Salinas Viejo y aún más allá, hacia la Osqueta, que dibuja su perfil de uve doble, es una de las excursiones más bonitas del Prepirineo aragonés. El estrecho de la Foz tiene un atractivo especial en los farallones kársticos donde los buitres tienen sus refugios.
Es destacable la presencia de agua que gorgotea a lo largo del primer tramo de la senda. El rumor acompaña al excursionista predisponiéndole en su aventura por el recorrido hasta Salinas Viejo. El pueblo, cuyos restos se cubren de vegetación invasora y salvaje, fue una salina en el antiguo reyno de Aragón, dependiente de los monjes de San Juan de la Peña. Sus pobladores, en los años 50, fueron desalojados en base a unos supuestos corrimientos de tierra y reubicados en un nuevo pueblo junto a la carretera nacional que toma el puerto de Santa Bárbara como camino hacia Pamplona y Jaca. 
Ver florecer al Cuello de Rey, con una blanco penacho que aparece solamente una vez en su vida es una sorpresa que  nos depara la flora del lugar, entre bosques mixtos de pino rojo, avellanos, serbal, hayas, chopos cabeceros y una colección de arbustos como el boj, pletóricos de agua y vida.
La ruta puede atacarse desde Villalangua o desde Salinas nuevo, ambos accesos se juntan al pie de la foz, en la que el silencio se rompe con los graznidos de las chovas o los ecos del viento.
He tenido ocasión de recorrer el itinerario muchas veces, y espero seguir haciéndolo en el futuro. Siempre es distinto. Al final, de regreso, en la Posada de Villalangua, interesante lugar para conocer,  aguarda una acogida afable con un buen vermú y una mejor cocina





Pasarela sobre el Asabón. Villalangua


Villalangua

Foz de Salinas




Cuello de Rey. única floración en su vida


panorámica hacia el norte





fotos Eugenio Mateo



miércoles, 29 de mayo de 2019

LA FOZ DE ESCALETE, UNIVERSO PROPIO



La Foz de Escalete, universo propio

Una vetusta estación, una pujante industria maderera, un rio ensimismado en el paisaje, un pueblo dormido. Sobre todos, el tajo omnipresente desde el confín de los milenios. Hablamos de Escalete, de su foz, de su universo limitado entre el valle y el abismo. Son Sierras del Prepirineo, no menos altivas, no menos misteriosas, no menos recónditas. A pesar de convertirse en itinerario para cientos de andarines, no en vano es una de las rutas que terminan en el los Mallos de Riglos, la GR-95, cruzar el portalón de sus muros imposibles predispone a abandonar el confort de un horizonte marcado por el Gállego y adentrarse en el mundo perdido, aunque de tan conocido, imprevisible y distinto.
Hoy es primavera. 

En los primeros escarpes, los más ariscos, asciende una cordada. Cuesta reconocerlos, pero allí están, confundidos en las vías que quieren escalar. El cielo es de plomo. La calima resalta los brotes incontenibles de las ramas; asoman flores tempranas en las paredes rojizas de la roca y en el borde de la senda obstinada en llevarte a monte abierto. En cualquier caso, dejarse llevar de los pasos no evita detenerse para imaginar el vuelo por el vacío con un picado suicida sobre la cárcava profunda donde se desliza el arroyuelo. Hay que detenerse para escuchar cómo suena el silencio.

Conforme se asciende suavemente por la pista, el marco preciso de la gran abertura, la raja madre de las rajas, la garganta profunda, se va aplacando, negociando con gleras que roturaron las crestas vencidas por la erosión y las que fueron desafiadas por una vegetación exuberante e invasora.  Un bosque mixto ensancha el horizonte. Todo se renueva bajo el cielo de plomo, y sobre un charco del camino se refleja temblorosa la sombra de un viejo roble. Hay mucha agua junto al pastizal abandonado de la pardina de Escalete. Hay en el ambiente un rumor de corriente subterránea.

En estas tierras vaciadas por el tiempo resisten como pueden los fantasmas de las pardinas. La de Escalete fue abandonada en los años 50. La ruina acabará por derruirla del todo, es cuestión de tiempo y de rigores. Mientras, allí está, viendo caminantes y cazadores, con planta de casona en un paraíso bipolar. Vestigio de modos de vida extinguidos sin habernos ejercitado para los que vienen.































Fotos Eugenio Mateo