martes, 6 de noviembre de 2012

DOPAJE, HIPOCRESIA A PEDAL. Artículo de Opinión en el POLLO URBANO




Dopaje, hipocresia a pedal /


Share on Facebook
Update Twitter status
Save to Weblinkr
Post to MySpace
Digg This!
Add to Faves!
Add to Del.icio.us
Mr. Wong
Stumble It!
Diigo
Google
Yahoo MyWeb
BlinkList
Furl
Seed Newsvine
Reddit
Slashdot

Por Eugenio Mateo Ottohttp://eugeniomateo.blogspot.com
Hace unos días se puso epílogo al affaire del ciclista norteamericano Lance Amstrong, que ha significado desposeerle de los siete títulos de ganador del Tour. Este es el último caso y sin duda el más sonado en relación al ciclismo. Como soy tendente a la ensoñación y fabulación me imagino un castrense escenario en el que se le despoja de las charreteras, medallas y estrellas al general que cayó en el deshonor de haber ganado la guerra sin disparar un tiro. Eso al menos, es lo que aparenta el castigo a un corredor ciclista que pareciera que sólo iba a las etapas del Tour- Oh lá lá, le grandeur- a firmar el acta de salida y que cuando los demás llegaban al límite de su propia osadía física entrando en la meta con los belfos babeantes y la mirada perdida, él, el siete veces campeón, bajaba del coche del equipo fresco y radiante por el reflejo del maillot amarillo y sonriendo a los miles de cámaras que le hacían la pelota, cruzaba la meta con un simpático salto, sin riesgo alguno de torcedura de tobillo, para darse la mano con unos sujetos con cara de bebedor de beaujolais y un distintivo en el pecho con el reclamo de ser los “barandas” de todo ese cotarro.
Es tanto el afán purificador en el ciclismo por parte de nuestros vecinos franceses que no me extrañaría que un mal día decidan que las pulsaciones en esfuerzo que poseía nuestro Induráin corresponden en realidad a un espécimen extraterrestre y por tanto, al ser una carrera para seres humanos, le despojen de sus triunfos que ningún dopaje pudo poner jamás en duda. Tiempo al tiempo y dios no lo quiera.
Entramos en un terreno pantanoso cuando el sentido común nos empuja a analizar el macabro juego del negocio versus deporte. Drogarse es malo. Intrínsecamente malo hasta para el último mortal, tomando la escala de las denostadas castas como referencia, pues ya se sabe que un hombre o mujer dopados son tan imprevisibles que se convierten en incontrolables. Estar drogado o bebido es una forma de dopaje que a veces tiene la excusa de la falta de autoestima pero reconozcamos que no está bien -¿ó sí?- Se puede preguntar a un borracho por qué bebe y casi siempre te dirá que para olvidar aunque puede que mienta. Se puede preguntar a un deportista de élite por qué se dopa y te dirá que tiene que ganar por encima de todo, y no te miente.
Yo creo que lo que ocurre de verdad es que en cualquier actividad deportiva de competición sólo importa el resultado del espectáculo, no del esfuerzo, casi siempre sobrehumano y así el Tour, la prueba ciclista más importante del mundo por otra parte, somete a los participantes, deportistas de carne y hueso en definitiva, a la prueba más dura como es luchar contra sí mismos. Unas mentes que tienen puesta la mirada en los derechos de emisión, los ingresos por publicidad, el patrocinio de grandes corporaciones, las comisiones o prebendas y la grandeur, naturellement, se empeñan, en cada edición, en trazarla más difícil todavía, como ese reto insuperable que agota solo de medirlo y, claro, los que ponen las piernas y la determinación por la victoria – e incluso sin ella- tienen la disyuntiva de no acudir, cosa imposible porque sus contratos obligan o, para no sufrir un infarto o quizá algo peor como es el ridículo de quedarse clavado en una cuesta, se tienen que fiar de un médico que les propone el chute de EPO para tener la chispa del último kilómetro. Los que se dopan son unos tramposos, no lo discuto pero ¿no son igualmente tramposos los que endurecen las condiciones en busca de unos fines manifiestamente poco deportivos?
Fijándonos en el caso Amstrong, confieso que al principió le admiré por la épica que suponía correr habiendo superado un cáncer de cojones, nunca mejor dicho, aunque luego me empachó su arrogancia cuando chuleaba a nuestro Contador ,posiblemente por aquello de la raza, pero nunca dudé de la supremacía y potencia de que gozan los campeones y él lo era. Todo un campeón a pesar de todo.
Si yo fuera un paleto (que lo soy, para qué nos vamos a engañar) pensaría, con ése sexto sentido que da la ignorancia, que algo no cuadra. Cuando Lance gana siete Tours de Francia, dopado o no, me habita una mosca en la oreja y no tengo más remedio que preguntar: Con tantos “vampiros” asaltando las estancias de los corredores con nocturnidad y ¿alevosía?, armados de las últimas y sofisticadas técnicas de detención de sustancias prohibidas en sangre, ¿cómo es posible que en esos largos años y en las demás competiciones en las que participó nunca diera positivo?
Se dice que el delito siempre precede a la ley y que los malhechores se adelantan al orden. Por lo que parece, los métodos que empleaba el norteamericano iban más allá de lo científicamente conocido. Oh, lá lá
Jodo petaca!- diría el paleto.
De momento, los próceres del ciclismo galo deberían mandar a casa de manera fulminante a los médicos antidoping.de servicio en ésos años.  Eso para empezar; luego dimitir para dedicarse al dolce far niente a la vera de un vasito de beaujolais o de la botella entera. Por último, renunciar al machaqueo de los pobres ciclistas que son víctimas de unos intereses que van desde ganar dinero con el espectáculo de video juego por parte de la organización hasta aquellos equipos que quieren triunfar a toda costa para no perder la pasta que aquella multinacional aporta y de la que saca pingües beneficios….si se pisa meta sin nadie delante.
No creo que Amstrong o Pantani o Virenque o Contador o Ullrich o Vinokourov o tantos otros ciclistas fuera de serie, fueran tramposos por naturaleza. Más bien convenga admitir que la causa es la obligación de llegar primero, cueste lo que cueste, haya que hacer lo que haya que hacer, olvidando las reglas del marqués de Coubertin, aunque el espíritu olímpico ya se sabe que murió atropellado por la irrupción del Capital en el deporte. Tampoco creo que nosotros, los espectadores, seamos inocentes; es más, somos tan culpables como todos los otros protagonistas del lío. Estar tomando un café viendo en la tele cómo tu favorito flaquea anima a la crueldad que todos llevamos dentro y predispone a los actores del pedal, -que por no sentir no sienten ni las piernas- a ofrecer su mejor inmolación para seguir contando con nuestra admiración hacia su pelea contra lo inhumano. Además, desde la barrera se ven muy bien los toros.
No quiero personalizar en Amstrong mi arriesgada reflexión; tampoco disculpar a los pillos. La hipocresía es el problema. Esa hipocresía que nada en la abundancia en un mundo al revés, capaz de convertir en bueno lo malo y al contrario, según convenga. La espiral nos llevará a presenciar en directo la muerte de un ciclista, parafraseando al director de cine Juan Antonio Bardem (Age of Infidelity se llamó la película en USA)
Al final, como en la película, todos pierden.


ESTAMPAS DE OTOÑO EN EL VALLE DE ARAN


No hay dicho que lleve más razón que éste: Una imagen vale más que mil palabras.

El otoño aranés se deja retratar. No le molestemos en su primer sueño










Dia de Difuntos












Valle de Era Artiga de Lin



fotos  Eugenio Mateo

lunes, 5 de noviembre de 2012

ERA MONGETADA. LA RESURRECCION DE LA JUDIA ARANESA


El tiempo se vistió de su peor cara y deslució, el domingo 4 de Noviembre, el acto cumbre de las jornadas lúdicas y gastronómicas Dera Mongetada. Solamente deslució porque a los asistentes a la "judiada" no les importó la lluvia ni el día gris. La organización de las jornadas, realizada por el Gremí d'Ostalaría dera Val d'Aran, habían previsto el cambiante otoño aranés y todo discurrió conforme a lo esperado.

Los tiempos son duros para cualquier actividad y quizá la turística sea una de las que más sufren la maldita crisis, por esa razón, es necesario agudizar la varita de la imaginación y al Gremio de Hosteleria del Valle de Aran no le falta, ni siquiera el entusiasmo, imprescindible para abonar la iniciativa.

Uno de los tesoros de la tierra de estos valles pirenaicos de orientación atlántica son las mongetas. Las alubias, que desde tiempo inmemorial han aportado a la dieta su incontestable cantidad de hidratos de carbono y calorías. En Aran, al igual que en otras zonas montañosas, las leguminosas han alimentado a los recios ganaderos y campesinos pero las nuevas formas de vida las han relegado a meras plantaciones hortelanas  perdiéndose con ello toda una cultura culinaria. Desde ayer domingo, las mongetas de Bossost van a figurar con méritos propios en las principales cartas de los restaurantes araneses, sin complejos ante otras parientes como las fabes asturianas, alubias de Tolosa, judiones de La Granja o boliches de Embún. Para ello hacia falta una decidida apuesta de los cocineros locales, que con la complicidad de famosos chefs barceloneses, han puesto de largo otra vez este humilde alimento, capaz de texturas y sabor inimitable.

En Garos, preciosa población del Alt Aran, el ayuntamiento prestó su decidida colaboración al igual que el Consell General de Aran. Los restaurantes Eth Restilhé de Garós y Era Lucana de Vielha convocaron a los colegas y el Gremio de Hostelería administró todos los ingredientes. El resultado, un acto con aforo limitado, perfectamente servido y atendido por un eficaz pelotón de camareros, bajo una carpa acondicionada y con unos fogones que cocinaron las mongetas con toda la imaginación que necesitan. A parte de los dos conocidos restaurantes araneses citados, se sumaron dos pesos pesados de la gastronomía catalana. Por un lado el icónico El Quim de la Boquería, considerado el mejor cocinero de mercado del mundo. Por otro, Angel Pascual  del restaurante Lluçanés (1ª Michelin) del grupo Barceloneta Cuina,  formado por seis restaurantes, exponentes de la mejor tradición hostelera de la Barceloneta junto con la OAPC (Organización de armadores y pescadores de Cataluña). Los dos presentaban sus recetas, El Quim, con un "platillo" de mongetas, boletus edulis, senderuelas y verduras, todo aderezado con el sabio toque del huevo crudo que debe mezclarse debidamente para conseguir una mezcla sabrosa y sin estridencias pero con el sabor de la alubia potenciado. Angel Pascual nos trajo su "mar y montaña" en el que las humildes mongetas estaban cocinadas en un fumet de pescado, espuma de salsa americana y unas espectaculares gambas rojas que vienen avaladas por la denominación Peix BCN de la Lonja del Pescado de Barcelona. Sensacional receta para el que gusta de sabores marineros sin olvidar la tierra firme. Por el Gremí, Emili Calçada de Era Lucana, abandonaba por una buena causa sus Jornadas de la Caza y conjuntamente con Emili Sanllehy del Restilhé y otros cocineros autóctonos, prepararon  unas mongetas con costilla de cordero y crujiente de lechal del valle que consiguieron poner a prueba la resistencia de los asistentes, que ya venían ocupados en las dos recetas anteriormente descritas.  Para final un postre de yogur y arándanos delicioso y un café expreso cortesía de Illy. Todo regado con vinos de la bodega Costers del Sió de Balaguer y con la cerveza Cruz Campo gran reserva.

Esta espléndida mongetada fue el acto culminante de unas Jornadas, los días del 2 al 4 de Noviembre, que recogieron en su programación desde rutas guiadas a rincones del Valle, a conciertos musicales, actividades agrícolas en torno a la alubia y demostraciones tradicionales y culturales. Los medios de comunicación se hicieron eco con la presencia de las cámaras de televisión y diversos periódicos como el Librepensador.

No deberíamos perder de vista la labor de promoción turística del Valle habida cuenta de la deficiente manera de vender lo nuestro en Aragón. Al mundo de la nieve hay que apoyarlo con iniciativas como la vivida ayer, rescatando la propia cultura y la etnología que la sustenta. Pequeños sucesos que conquistan al público. 

A eso se le llama cuidar al turismo. La crisis no va ha mejorar si no le planta cara. Los araneses lo saben y no descansan.







preparación antes de la comida


Emili Sanllehy del Restilhe  y Angel Pascual del Lluçanés

Emili, El Quim y Angel Pascual

fogones del Gremi  con Emili Calçada

Angel Pascual y El Quim de la Boquería

aperitivo:  pates, embutidos y quesos de Val de Aran


platillo del Quim. mongetas con setas y huevo crudo


Emilio Calçada de Era Lucana con mongetas con cordero

Mar y montaña de Angel Pascual

aspecto de la asistencia


Mongetas con costilla de cordero y crujiente


El Quim dando instrucciones


Fotos Eugenio Mateo