martes, 21 de octubre de 2014

ENTREGA DE PREMIOS DEL CONCURSO DE PINTURA RÁPIDA VILLA DE AYERBE. CRÓNICA DE LA EXPOSICIÓIN


Con un tiempo espléndido, casi veraniego, tuvo lugar la décimotercera edición del Concurso de Pintura Rápida  "Villa de Ayerbe". Todo un clásico en el panorama artístico del norte de nuestra Comunidad  Aragonesa, en el que se involucran con total dedicación la APIAC (Asociación Integral de AyeRbe y Comarca) y el Ayuntamiento de Ayerbe, con su alcalde y el concejal de cultura al frente.
La participación de pintores viene siendo elevada y este año se ha dotado de mayor provisión a los premios, estableciéndose dos categorías, Noveles y Premium, que han aportado más atractivo. Se valoran también los trabajos de los escolares que demuestran que el paisaje en el que crecen es fuente de inquietud artística. Acudimos, atendiendo la llamada de nuestros amigos Carlos, Dario y Emilio, a colaborar de nuevo como jurado. Este año tuvimos la suerte de compartir las tareas de seleccionar los ganadores con artistas locales como el dibujante Octavio y la escultora Ana Béjar, y volvimos a encontrarnos, después de muchos años, con el pintor y famoso diseñador gráfico e ilustrador Juan Tudela, que recientemente expuso en Agüero e ilustró un libro de nuestro común amigo Antón Castro.
En la deliberación del Jurado se constató la calidad de las obras participantes y exigió de los miembros un criterio riguroso, habida cuenta del alto nivel. En esta edición, fueron las ermitas de los alrededores las protagonistas y la obra ganadora es una panorámica arriesgada y  muy bien resuelta de la Virgen de la Peña, de Aniés, lugar emblemático de la actividad eremita en la Edad Media. Se pintó también a Santiago de Aguero, Casbas, Sarsa, San Miguel, etc, que son joyas del patrimonio aragonés.
Después de la entrega de Diplomas, la exposición podrá ser visitada públicamente durante un largo periodo y damos la enhorabuena a todos los artistas, esperando verles el próximo año.








 GANADORES  CATEGORIA   "PREMIUM"
La Virgen de la Peña de Anies 1º PREMIO.  CARLOS CARDONA
San Miguel. 2º PREMIO.  JAVIER CAMPO
Ermita de Sarsa.. 3º PREMIO  NESTOR SANCHIZ
                                               
Ermita de Casbas. 1º PREMIO CATEGORIA NOVELES.  CLAUDIO GÓMEZ

Sarsa. 2º PREMIO NOVELES. Mª ANGELES VISÚS
     
GALERÍA DE OBRAS PARTICIPANTES
                                                                                   











fotos de las obras Eugenio Mateo
Sala municipal de exposiciones de Ayerbe
El Jurado: Eugenio Mateo, Ana Bejar, Octavio y Juan Tudela
               


Juan Tudela con el ganador de la categoría de noveles
Octavio con el tercer premio Premium
Eugenio con el segundo premio
El Alcalde, Carlos Marco entrega el primer premio a Carlos Cardona Ardanuy
charlando con Fernando Bayo después del fallo


Montse de Campoblanco
Carlos Cardona, ganador del Concurso 2014

fotos de la entrega de premios: Darío. APIAC

"MAGNÍFICOS" DOCUMENTAL DE JUAN MATEO PIERA SOBRE EL PERIODO MÁS GLORIOSO DEL REAL ZARAGOZA




                                           
                                                                           
                                               
                                                Difusión en Marca                                                                            
 Precedido de una gran expectación, en gran parte motivada por la difusión que los medios de comunicación habían generado, se estrenó con categoría de evento especial, el documental Magníficos, producido por el Real Zaragoza y dirigido por el joven realizador Juan Mateo Piera. El lugar elegido fue el auditorio del flamante CaixaForum de Zaragoza y convocó a lo más granado de las personalidades y jugadores en torno al Club aragonés, así como a empresarios, periodistas y autoridades locales y autonómicas. Los actuales dirigentes de la SAD, a la cabeza su Presidente, Christian Lapetra, recibieron a los invitados entre los que se contaban los míticos componentes de aquella plantilla, que pasará a la historia de la ciudad y de su deporte como el equipo de Los Magníficos.
 Un reencuentro con la identidad que viene a reforzar el sentimiento de vinculación, aunque sólo sea como simple aficionado, al club de fútbol que ha sido y es, el referente aragonés del deporte. Como dijo el realizador, Juan Mateo, es un homenaje a la época dorada del club cuando se cumplen 50 años de las primeras grandes gestas deportivas, como la consecución de la Copa de Ferias y la Copa del Generalísimo, ambas ganadas en 1964, porque todos tenemos magníficos a los que emular en nuestras vidas. 
 El documental recurre al hilo argumental de la viuda del fotógrafo Antonio Calvo Pedrós, que fue notario de la vida ciudadana y autorizado testigo de los triunfos del equipo, y que capturó con su cámara los momentos inolvidables de un Zaragoza en su mejor periodo. Rosa Lahilla bucea, desde el archivo  municipal del Palacio de Montemuzo, en el legado que su marido donó a la ciudad y a partir de ahí, Juan Mateo intercala con maestría y desparpajo los testimonios de los protagonistas como Villa, Canario, Marcelino, Violeta, Reija o Santamaría, que a través de sus anécdotas y vivencias consiguieron crear una atmósfera entrañable en el Auditorio del CaixaForum, en donde las risas y la emoción fueron tejiendo una historia que acabó perteneciendo a todos los asistentes. 
 Pieza fundamental en la preparación de las entrevistas fue el periodista y profesor de la Unizar, Luis Alegre. A lo largo de la película, personajes como Iñaki Gabilondo, Agustin Diaz Llanes, José Luis Melero, Antón Castro, Juan Antonio Gracia, Victor Muñoz, Pedro Luis Ferrer, ex-presidentes del Club y ex jugadores, ofrecen al espectador la frescura de sus testimonios, mejor documento visual de unas circunstancias de sus vidas que de una u otra manera estuvieron ligadas al Real Zaragoza.
 Destacamos las imágenes rodadas en Galicia, en Ares, Ría del Ferrol, lugar de residencia del mítico delantero y goleador Marcelino, que ha pasado a la historia como autor del famoso gol de cabeza contra la URSS, que en aquel tiempo pasaba por ser la bestia negra del régimen franquista. He sido testigo, en calidad de inmediato, de los comentarios de Juan sobre la hospitalidad con la que fue agasajado por Marcelino Martinez Cao y su esposa Tete Perez Diaz y del aprecio que ha surgido de esta visita. Lo cierto es que los comentarios del ex-jugador en el documental no tienen desperdicio, al igual que los de Villa o Canario, por la franqueza y la perspectiva que da el tiempo. Siempre, con la figura de  Carlos Lapetra planeando en sus recuerdos como el cerebro de un estilo de juego de un equipo que se ganó a pulso lo de irrepetible.
 La gran virtud del documental es que habla de fútbol sin apenas mostrar fútbol. Prioriza el sentimiento de unos deportistas en un contexto que tiene tanto de romanticismo que pertenece a un pasado del que no es posible renunciar sin renunciar a la propia dimensión de la memoria, nexo inexorable de la razón que no reniega.
 Es un trabajo honrado, meditado, donde los protagonistas reconocen que jugar al fútbol era cuestión de pundonor, porque el mero hecho de pertenecer durante tantos años a una plantilla anda reñido con los nuevos mercenarios que en el dinero basan sus esfuerzos, y no es que sea esto malo, es simplemente lo que hay; por tanto, un club histórico tiene derecho a acudir a sus fuentes, épicas referencias de un pasado de esplendor, para afianzar su intento de trascender por encima de intereses permitiendo un desarrollo acorde con los principios sentimentales de su masa social. La sensibilidad de Rosa Lahilla aporta serenidad, ajena al casi siempre frenético entramado deportivo, dejándonos el eficaz antídoto contra el olvido que surge de su mirada mientras repasa con añoranza las fotos que su marido perpetuó de aquellos héroes magníficos.
 Juan Mateo Piera ha tejido, con sabiduría de filósofo y paciencia de observador, el retrato humano de unos seres que forman parte de un imaginario colectivo, incluso para los que no nos gusta el fútbol, y que son casi como de la familia. El distintivo de pertenencia al grupo. Ya se sabe que si el fútbol no existiera, habría que inventarlo. Un documento que bebe de la antropología, la única ciencia que puede explicar aquello de pegar patadas a un balón.




CaixaForum Zaragoza.    foto E.Mateo
Juan con Rosa Lahilla, viuda de Calvo Pedrós, con su sobrino Alfonso Carnicer. foto Tino Gil

Parte de la Saga Mateo, Juan y Eugenio                         foto Tino Gil
                                                                      Juan Mateo con Marcelino y su esposa Tete, detrás C.Lapetra.  foto Tino Gil                                                                                              
Christian Lapetra en el momento de su alocución     foto E.Mateo
                                                                                     
Juan Mateo Piera presenta su documental. foto Tino Gil
Foto Tino Gil

Foto E.Mateo
                                                                                       

foto Tino Gil

foto Tino Gil
foto  E.Mateo                                                                                 
                                                                         difusión en Heraldo de Aragón




viernes, 17 de octubre de 2014

Y DE PRONTO, EL CIELO AMENAZÓ CON DESPLOMARSE


Con permiso de aquellos que consideran al robellón como una de las mejores setas, siempre he mantenido que desplazarme de propio en su búsqueda no está en mis prioridades micológicas. Tampoco soy más papista que el Papa y no renuncio a un buen plato, sobre todo a la brasa, sin más que un poco de ajoaceite y sal. Dicho lo dicho, este pasado día del Pilar, después de un largo fin de semana pasado por agua, opté por una travesía, de apenas hora y media de no muy exigente caminata, por un valle recóndito con poca afluencia de montañeros en ésta época del año. Sabía que en la senda iba a encontrar gran variedad de setas y así fue. Russulas, tricholomas, suillus, amanitas, lactarius, armillea, gyromitras, boletos bayos, lycoperdon, pholiotas, etc. Llegado a una gran pinada que marca el vértice de la cota, una alfombrada y herbosa planicie bajo los espigados pinos laricios escondía una abundante cosecha de robellones. Juntos, lactarius sagluifluus, semisanguifluus y deliciosus. Cada uno con sus colores y texturas, ejemplares jóvenes, algunos larvados también, pero frescos y espléndidos. Ya he dicho que no les hago ascos, faltaría más y los uso como guarnición de guisos de carnes o revueltos con huevos y me gustan. Así, el placer de la capturas me motiva más y me enfrasqué durante una hora recorriendo el sotobosque limpio por el ganado que usan para este menester. No era consciente del tiempo aunque sí de la hora y calculando un regreso de una hora aproximadamente, creí llegado el momento de volver. Cuando llegué a la barrera que separa los dos montes municipales me fijé en un cielo que no me gustó nada. Lo cierto es que su aspecto amenazaba con un tormenta de cuidado y recordé dos pasos obligados en la senda que cruzan una torrentera de arcilla en la que las avenidas han borrado la marca, en un cortado barranco de no menos de cien metros que se precipitan hasta el fondo del cauce del río que se agita allá abajo. Confieso que no se me ocurrió mejor idea que salir corriendo senda abajo, en la mejor tradición del cross country, para intentar pasar los dos pasos antes que la lluvia, que parecía inminente,me cortara el paso de regreso o asumir el riesgo de un mal paso hacia el abismo, aunque yendo en solitario, no es ésta la mejor opción. Lo que cuesta una hora, como he dicho, me costó cuarenta minutos recorrerlo, con la cesta y mochila llena de hongos y el bastón de apoyo anti resbalones. El cielo se fue oscureciendo y los cumulonimbus tomaron aspecto del diluvio final. Hice unas fotos, son testimonio de mis palabras. Cuando llegué al coche, con las rodillas castigadas y los tobillos tambaleantes, la dichosa lluvia aún no había llegado. Lo hizo, un poco más tarde, pero yo ya estaba en mi casa, mirando al cielo y tomándome una cerveza para celebrar haber evitado que el cielo se me desplomara encima.



Nieblas matutinas sobre Aroa                                                                             

                                                                               
El valle perdido
Lactarius sanguifluus

Polyporus
Amanita verna
pholiotas

     
Lactarius Deliciosus                                                                                                                                                                               
La tormenta asoma de repente




   


finalmente, la cosecha

fotos Eugenio Mateo
octubre 2014