jueves, 19 de agosto de 2010

LA VIELHA ANTIGUA






















































Viella o Vielha, en aranés, es la capital del Valle de Arán. A pesar del crecimiento urbanístico y de la especulación, hay que reconocer que este lugar del Pirineo Atlántico ha sabido mantener el sabor y la autenticidad que siempre tuvo. En Vielha perviven rincones que permanecen anclados en el tiempo, en los que sus casas con siglos en los muros y muchas tempestades en los tejados, nos sorprenden en nuestro paseo, llevandonos a épocas que nunca se han ido del todo.
El casco antiguo se ha configurado como lugar de tapeo pues nuevos negocios hosteleros presentan las mejores propuestas de pinchos y copas, rescatando callejas y plazas que con el mismo aspecto de lo auténtico aranés, se llenan de viajeros y turistas. Una mezcla que hace de esta ciudad el mejor destino.
Obligada la visita al Museo de la Villa, donde etnografia y el mejor románico nos esperan. Viejas bordas casi en ruinas o casas del siglo XVII guardan sus secretos montañeses. Una espectacular secuoya, varias veces centenaria, merece una parada bajo su sombra. Vielha es un buen destino, cobijada por las altivas cumbres que la protejen. Naturaleza en su pleno esplendor.
Texto y fotos de Eugenio Mateo
agosto 2010
























miércoles, 4 de agosto de 2010

JACETANIA. ANSO. La muga con Navarra

escudo de Ansó
calle Cocorro
rincón de Galero




foto de web Anso.com




Zuriza. pista a Tachera
Peña Ezcaurri y camping de Zuriza

Ibón de Acherito
Cara sur del Petrechema y Aguja de Ansabere. Valle de Linza . 2.366m 2377m foto J.Lain

Valle de Zuriza y la Sierra de los Alanos foto de A. Herrero

valle de Roncal. Navarra
ISABA .Roncal

El límite de nuestra región por el Oeste son los valles de Ansó y Fago y pertenecen a la Comarca de la Jacetania La población de Ansó, junto con la de la Val de Echo, guardan nuestro más genuino patrimonio cultural como es la lengua Aragonesa, con sus dialectos, el Cheso en Echo y el Ansotano, que todavía se hablan en aquellos parajes extraordinariamente bellos y agrestes y que lamentablemente no se ha guardado en el acerbo popular de la Región como una identificación del carácter aragonés, mas que a nivel de estudiosos y filólogos.
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El término municipal de Ansó tiene una enorme extensión, si tenemos en cuenta que su frontera con Francia discurre a través de 50 km. Por el oeste con el valle del Roncal , con Aisa y Candanchú por el este y por el sur con el Valle de Echo y Aragués del Puerto. Esta gran extensión da la razón por la que en el año 1.272, el Rey Jaime I, el Conquistador, Rey de Aragón, concedió a Ansó privilegios especiales y la hizo guardiana de uno de los accesos al valle del Rio Aragón, con motivo de su praderio. También, en 1375, se hizo árbitro a la población, de la disputa por el alquiler y uso de los pastos para uso ganadero que tuvo lugar entre las poblaciones de Baretous, en el Bearn francés y Roncal en Navarra. Al acuerdo alcanzado se le llamó el Tributo de las Tres Vacas, que hoy día sigue en vigor y que se celebra en julio. Recientemente, la prensa se hizo eco del encuentro del Presidente de Navarra, M. Sanz y del Aragones M.Iglesias junto con el Prefecto del Bearn.
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El pueblo de Ansó mantiene una identidad a través del tiempo que ancla sus raices en la tradición ganadera y agricola. Dignos de mención son sus trajes que se remontan a épocas lejanas y que se transmiten de padres a hijos con un carácter étnico incomparable. Dejando el casco urbano hacia el norte, se llega al Valle de Zuriza desde donde parte una carretera por el puerto de Belagua y que nos lleva a Isaba, en el Roncal navarro. En la otra dirección, hacia el este, discurre una pista que lleva a Taxera, desde donde se inicia una interesante caminata que llega hasta el ibon de Acherito,donde confieso que visto las marmotas más grandes de nuestro Pirineo, que desciende por las Minas hacia la Selva de Oza, de la que hablaremos otro día.
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Al lado del camping de Zuriza tomamos una pista asfaltada que asciende hasta los llanos de la Casa, donde está el refugio de Linza, punto de partida de muchas ascensiones, entre ellas a la Mesa de los Tres Reyes, el punto más elevado de la Comunidad Foral de Navarra. Nosotros subiremos por los prados, a través de una senda GR y que va tomando altura, dejando a nuestros pies el hayedo de Gamueta, que clarea finalmente al borde los riscos del Ginebral de Gamueta. La senda, exigente conforme se empina, nos abre un tupido abismo que es el Barranco de Petrechema, nacido en la base de los muros inexpugnables de las agujas de Ansabere, verdadera cima del Pico Petrechema, desde donde podemos ver el Valle del Aspe y los ibones, en la vertiente francesa, del Parc National des Pyrenées. Antes habremos llegado al Collado de Linza, desde donde podremos tambien ascender al Acherito. La excursión, una de las favoritas de los montañeros navarros y vascos, nos ayuda a calibrar, a cada paso, la profunda dimensión de nuestros paisajes y la grandeza de una Naturaleza que se muestra en su total pureza.
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Recomendable el refugio, donde jóvenes profesionales atienden con seriedad y amabilidad. Las croquetas no se deben de olvidar, acompañadas de vino. Son de las mejores que he probado.
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A la vuelta, el regreso por Belagua nos aporta nuevas sorpresas, pues la carretera asciende primero para, una vez coronado el puerto, descender vertiginosamente hacia Isaba, por donde se puede cruzar a Francia, a la estación de esquí de Arette. Pier Saint Martin. Hablar del Roncal ya necesita permiso de nuestros vecinos, pero ¿quién no ha oido hablar de sus quesos y de los asadores vasco-navarros de la tierra donde nació el tenor Julian Gayarre, universal?
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Ha reseñar que después de bastantes años, está abierta la nueva carretera que comunica Ansó con Echo, cosa importante pues la comunicación entre las dos poblaciones era tercer mundista y consiguió aislar al uno del otro. Ahora es un paseo entre bosques de abetos, pinos y robles. A la Bal d`Echo iremos y probablemente oiremos a su gente hablarse por las ventanas: Se cremé lo chaleco lo ombre mio. O: ¿Enta do bes? o quizá: ¿cuándo yes benida?.
EL VALLE DE ANSO, ZURIZA Y LINZA
Texto y fotos de Eugenio Mateo
agosto 2010























martes, 3 de agosto de 2010

CON CARMELO REBULLIDA EN SU ESTUDIO

Carmelo Rebullida, en el centro, con el resto de componentes del Grupo Zotall. 1985
con su perro Teo
en su estudio











Como escribió en su blog Antón Castro, el ambiente que rodea al estudio-refugio de Carmelo Rebullida, es lo menos acorde con la personalidad del pintor, alejada de bullicios y alharacas tan propios de los barrios que siempre han sido fronterizos, pero bromeaba la otra noche cuando salíamos, despues de la visita en la que el tiempo dejó de tener importancia, a la calle desierta y dijo que después de todo, siempre había vivido en el lumpen. A cualquiera que lo oyera sin conocerlo le hubiera extrañado que un hombre tan serio y tan sensible reivindicase la marginación pero hay que estar atentos a los golpes de humor con retranca que a veces se le disparan, sin inmutarse en su hieratismo, como si su otro yo tomase el relevo.
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En este lugar donde se refugia, a veces, tiene de ventanas adentro, la magia de sus obras apiladas a la espera obediente de unos ojos que las deseen para ser colgadas en paredes aún sin nombre. De ventanas afuera, la carne se ofrece a cuantos ojos la reclamen con el hastio de lo premeditado, mezclados en furioso mestizaje, izas y chulos con la cara oscura, rabizas con mirones sin posibles, colipoterras a merced de sombras con zapatos rotos.
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Confieso que prefiero el otro estudio, al que se llega cruzando un huerto que en otro tiempo su padre trabajaba, porque allí Carmelo es libre, igual que lo son sus obras, mezcladas entre sí como hijas gozosas de una misma inspiración pero cada una con el mensaje, que al crearlas, el artista insufló para que guardaran sus secretos. Contemplar un cuadro de Carmelo predispone a dejar volar la mente para que busque y encuentre tantos mundos como sea capaz de abarcar en su vuelo y con seguridad, todavía perderá algún detalle. Yo lo puedo decir, pues en mis paredes se ofician cada día extraños ritos que provienen de cuadros con su firma, que siguen sorprendiendo a cada mirada habituada.
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Del Rebullida, ingeniero industrial, queda poco. Del artista que se propuso serlo para dar rienda suelta a los impulsos que lo reclamaban, van quedando muchos artistas. Esta tarde buscaba datos de sus primeras experiencias y encontré la foto que inicia este reportaje, el GRUPO ZOTALL, creado en 1985 junto con Juan Sotomayor, Miguel A. Ruiz Cortés y Emilio Abanto, entre otros, que a pesar de su corto recorrido, fue el embrión de grandes e innovadores artistas que encontraron en la abstracción su motivo. Desde entonces Rebullida no ha parado de evolucionar. El gran Pepe Cerdá dijo de Rebullida que era un pintor exacto e independiente. Sabe cuándo debe terminar un cuadro, con la exactitud precisa para no dar una pincelada más y de más e independiente porque conociendolo, es obvio que Carmelo ha sido equidistante, manteniendo su posición a ultranza, sin dejarse llevar por este o aquel interés. Siendo libre para crear lo que a él le gusta y honrado para no engañarse a sí mismo. Por eso evoluciona, porque es su mente la que lo hace, no su búsqueda de éxito. De un informalismo abstracto a un expresionismo étnico, pasando por un manejo de las texturas que ponen contornos a sus trazos. Los discretos guiños a Paul Klee como en homenaje. La figuración que asoma por sus miedos a mundos sin futuro.
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Ahora le apetece volcarse en el retrato, en el que alguna experiencia atesora. He podido ver lo último que le sale de las manos y es otro Rebullida el que saca de su aparente inseguridad unos rostros que cambian el concepto. También me ha enseñado, en primicia, los nuevos colores y el atrevimiento juvenil en sus mezclas y composiciones. Está en ebullición, diría como su alma, a punto de explotar en miles de artes que viven en él. No estará conforme nunca con lo que pinta por eso la búsqueda le obliga a adelantarse a sus propios pasos para empezar de nuevo, como otro nuevo día.
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Maestro.
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Carmelo Rebullida.
texto y fotos de Eugenio Mateo
Agosto 2010