domingo, 6 de septiembre de 2015

LA SELVA DE IRATI. PIRINEO NAVARRO EN ESTADO PURO


Dicen los folletos turísticos que la Selva de Irati es el hayedo más grande de Europa. Lo cierto es que viendo el mapa y las rutas de acceso, la magnitud de este bosque es impresionante, aunque, habiendo recorrido muchos bosques en mi vida, afirmo que el Bosque de Carlac, en el Valle de Arán, posee unos ejemplares de hayas centenarias que no he visto por estos senderos de Irati. Lo que no había hecho nunca es pagar por andar por un bosque y cuando desciendes desde el Collado de Tapla por un carretera vertiginosa hacia las casas de Irati, llegando al centro de información y aparcamiento, te recibe una guapa guía forestal para sacar 5 euros a todo visitante. El Reino de Navarra hace bien en rentabilizar su patrimonio natural pero habría que recordarles que todavía en Aragón no se cobra por entrar a Ordesa, que es otra cosa en términos montañeros además de Parque Nacional, ni los de Benasque por ascender al Aneto, ni tampoco los araneses por recorrer sus inmensos abetales ni los hayedos mágicos. Como cunda el ejemplo, pagaremos por cada vez que busquemos en la naturaleza el equilibrio que la ciudad se encarga en socavar.
Irati es un gran destino para familias o andarines sin pretensiones. En la caseta de información pregunté por una ruta que se alejara del sendero central, muy concurrido por cierto, y entrara en la penumbra acogedora. Unos kilómetros por una senda solitaria y silenciosa me llevaban hacia el embalse de Iratia y la ausencia de caminantes me hizo olvidar el maldito peaje. Súbitamente, en un recodo, la exigente senda acabó de lleno abducida por la autopista de andarines de todas las edades y condición física. Recuerdo que lancé un grito: Vaya engañifa!!! Así, en concurrida travesía en la que iba dejando atrás a todos, después de 6 kilómetros la pista o camino me llevó hasta la orilla de Iratia. El regreso lo hice volviendo a buscar la espesura donde tomar fotos. Hasta mitad de la ruta no pisé el "paseo ciudadano", menos concurrido por la hora, ya de tarde. Me dí cuenta que llevaba andando muchas horas y comencé a echar en falta un par de zapatillas y poder quitarme las botas, que ardían. Todavía media hora hasta cumplir mi sueño. Al subir la carretera empinada vi a la chica de los tickets que me saludó, debí caerle simpático por mis comentarios cuando me estaba cobrando.
Desde el collado de Tapla la vista de los valles occidentales de Hecho y Ansó presentan la mejor vista de los picos de la muga. Todos dos miles, Peña Forca, Castillo de Hacher, Petrechema, Acherito,  a pesar de que un señor a mi lado se empeñaba en explicar a sus hijos que un día les llevaría a ver los tres miles aquellos. La bajada hacia Otsagavía guarda unas deliciosas trampas en forma de curva de herradura que obliga a llevar frenos de repuesto.  Serían las 7 cuando pude tomar una cerveza a la orilla del río Salazar.





Acceso a Irati por Orbaiceta

Río Salazar

Hayedo de Irati



Presa de Iratia







Acceso a la Selva de Irati. Zona descanso

Desde Tapla, puerto descenso a Irati

Vista de Irati oriental

Alto de Tapla


Vista del Pirineo occidental aragonés (Petrechema, Acherito, Hacher, Peña Forca)


Selva de Irati. Agosto 2015
Fotos: E.Mateo




1 comentario:

  1. Preciosas fotos de un lugar casi mágico y por el momento no demasiado machacado... los navarros todavía aman lo suyo...!

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