miércoles, 26 de septiembre de 2012

EL SANTUARIO DE MONTGARRI EN UN VERANO CON SED


En los pasados días de principios de septiembre pudimos comprobar que la montaña pirenaica en la vertiente atlántica se retuerce de sed. Los pastizales araneses ofrecen el lamentable tono marrón pajuzo al que esta severa canícula los condena. Se añora el verde incontenible de la primavera. Se espera la fina sintonía del otoño. Pero aquellos días, sólo el calor y la tierra, agostada como los páramos del llano, eran protagonistas.
Tan sólo los abetos, en prietas formaciones de combate, resisten. Su verdor separa sueños con arenas infinitas de realidades con contornos de sombras intuídas y al final sabemos donde estamos. Pronto el color mestizo se acomoda en la retina y este valle sigue siendo bello; como siempre.






Para llegar al Santuario de Montgarri se pasa por el Plá de Beret, donde en invierno se esquía. La yerba de ahora no sabe de nieves.

en el Pla de Beret

El acceso a Montgarri es sencillo a través de una buena pista que acepta a todos los vehículos, por tanto la excursión tiene un carácter de serena contemplación. El descenso por un bosque de pino negro llega a la orilla de un torrente todavía pero que ya es Noguera Pallaresa. Remontando su cauce se llega a un ancho valle en el que destaca la potente torre octogonal del santuario y su caserío. Estamos a 1640 m.

Construido en 1117, Montgarri sigue siendo para los araneses un lugar de romería, que desde siglos atrás y cada 2 de julio repiten con devoción. Tuvo mejores tiempos pues situada en una encrucijada de caminos y  de la original capilla hospital-albergue, gracias al emplazamiento que lo protegía de los duros inviernos, al rio Noguera y a los viajeros y transeuntes se convirtió en Santuario Mariano con rectoría, albergue e iglesia.

Existe un refugio en la actualidad que está abierto todo el año y es en verano cuando la cantidad de visitantes crece cada temporada.

Se aprecian restos de su construcción original en el siglo XII como un pórtico románico y una pila bautismal de tosca factura. Existe en el interior una colección de fotos del santuario y una carta de D. Mosén Xisto Verdaguer, el gran poeta catalán en la que narra acontecimientos festivos de las romerías-peregrinaciones.

Es un precioso lugar en el que al naciente se ven las cumbres del Pallars.











                                                                                     






fotos Eugenio Mateo

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