domingo, 29 de enero de 2017

CON EL HELADO ALIENTO DE LA CENCELLADA


Cruzas la puerta de tu casa y un mundo helado espera los pasos. Te conviertes en testigo presencial, en el que lo ha visto todo. La noche y la niebla se han vestido de un blanco espiritual para definir a una naturaleza que te regala la primicia. Acuchillan los árboles dormidos filos de hielo. Es la cencellada, la ilusión de los seres con la savia en reposo de convertirse en estrellas de un cielo a ras de suelo.
Llevas la cámara, como siempre en estos parajes. Asoma la sorpresa cuando menos lo esperas. Esta vez, ni la chimenea humeante ni los cristales pavonados son suficiente motivo para no penetrar el paisaje efímero que me rodea, quién sabe por cuanto. El primer rayo de sol fundirá el caleidoscopio de la pureza; la blancura tenderá al verde de siempre. No te puedes perder la primera fila. El invierno guarda todavía muchas sorpresas.



























Fotos: Eugenio Mateo

Aroa  enero 2017

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